Yuri educa a sus hijos y a los niños de su barrio

Yuri educa a sus hijos y a los niños de su barrio

Paraíso del Río es uno de los tantos barrios de Guayaquil donde la luz de la educación espiritual a los niños brilla. Hace unos años atrás cuando Yuri, una joven madre de familia inspirada en los cursos que había recibido del Instituto de Capacitación Bahai decidió hacer algo por sus hijos y los niños de su barrio.

Las conversaciones con sus vecinos se tornaron sobre temas que les preocupaba, y querían un entorno diferente para los pequeños. Es así, que esta joven madre abrió su casa a los vecinos y sus hijos, animándoles a participar en las clases de niños. Allí son nutridos con temas como la veracidad, honestidad, bondad, y el servicio a los demás, todo conjugado con canciones, historias y juegos.

Yuri, comprendió que “entre los más grandes de todos los servicios que el hombre tiene posibilidad de ofrecer a Dios Todopoderoso, se halla la educación e instrucción de los niños” y entendió que el propósito de la educación es enseñarles a los pequeños a reflexionar desde temprana edad sobre sus acciones y desarrollar la capacidad de estar cada vez más alineados a cumplir con leyes espirituales que les ayudarán a contribuir al mejoramiento de la comunidad.

El entusiasmo por servir a los niños aumentó en el barrio y varios de los jóvenes que viven ahí también se han animado a capacitarse para ser maestros en sus cuadras. Los padres de familia han visto a que sus hijos son más respetuosos, solidarios y disciplinados y están interesados en apoyar esta iniciativa. En la actualidad, Paraíso del Río tiene 6 clases con 54 niños que se ven beneficiados de un servicio que les marcará toda su vida.

Paraíso del Río es uno de los tantos barrios de Guayaquil donde la luz de la educación espiritual a los niños brilla. Hace unos años atrás cuando Yuri, una joven madre de familia inspirada en los cursos que había recibido del Instituto de Capacitación Bahai decidió hacer algo por sus hijos y los niños de su barrio.

Las conversaciones con sus vecinos se tornaron sobre temas que les preocupaba, y querían un entorno diferente para los pequeños. Es así, que esta joven madre abrió su casa a los vecinos y sus hijos, animándoles a participar en las clases de niños. Allí son nutridos con temas como la veracidad, honestidad, bondad, y el servicio a los demás, todo conjugado con canciones, historias y juegos.

Yuri, comprendió que “entre los más grandes de todos los servicios que el hombre tiene posibilidad de ofrecer a Dios Todopoderoso, se halla la educación e instrucción de los niños” y entendió que el propósito de la educación es enseñarles a los pequeños a reflexionar desde temprana edad sobre sus acciones y desarrollar la capacidad de estar cada vez más alineados a cumplir con leyes espirituales que les ayudarán a contribuir al mejoramiento de la comunidad.

El entusiasmo por servir a los niños aumentó en el barrio y varios de los jóvenes que viven ahí también se han animado a capacitarse para ser maestros en sus cuadras. Los padres de familia han visto a que sus hijos son más respetuosos, solidarios y disciplinados y están interesados en apoyar esta iniciativa. En la actualidad, Paraíso del Río tiene 6 clases con 54 niños que se ven beneficiados de un servicio que les marcará toda su vida.